Los venezolanos Adriana Laya y Miguel Alberto Caicedo pensaron que su peor pesadilla había terminado cuando fueron liberados con sus dos hijos de un centro de detención familiar en Dilley, Texas. Pero cuando regresaron a su casa en Las Cruces, Nuevo México, tras dos meses de su encarcelamiento, descubrieron que los habían echado de su apartamento, y que les robaron sus pertenencias, incluidos los ahorros de toda su vida y su perro. «Empezamos a llorar», dijo Laya a ABC News. «Mis hijos empezaron a llorar por su mascota, su ropa, su cama. Nos abrazamos afuera del apartamento». La familia explicó que ahora viven en su automóvil, la única posesión que pudieron recuperar. La pareja y sus hijos, de 11 y 5 años, ingresaron a Estados Unidos en 2024 bajo la administración de Biden y fueron liberados bajo libertad condicional para presentar una solicitud de asilo. La familia había construido una vida en Nuevo México: Caicedo trabajaba como repartidor, Laya limpiaba hoteles y sus dos hijos asistían a la escuela. Pero en enero, cuando la familia de cuatro integrantes se presentó a una cita de rutina con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), fueron detenidos. Laya y Caicedo no tenían antecedentes penales. Ahora están intentando ahorrar dinero para una nueva vivienda. «Tenemos que empezar de cero y seguir adelante por nuestros hijos», dijeron. Casey Revkin, director ejecutivo de Each Step Home, una organización que apoya a los inmigrantes detenidos y ayudó a la familia con boletos de autobús de regreso a Nuevo México, expuso que la familia «nunca debería haber sido detenida». «Esta es una familia que está siguiendo el proceso», indicó. Revkin. «Perdieron su apartamento, sus trabajos y el dinero que habían ahorrado… todo por lo que habían trabajado los últimos dos años se fue». ABC News